La historia de Lucho Tantos

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Actualizado: agosto 25, 2015

Luciano Tantos es uno de los jugadores con los que Ferro Carril Oeste encarará su vuelta a la LNB. Pero para llegar a eso, Lucho transitó un camino cargado de sueños, de esperanzas y de mucho trabajo y sacrificio. Y vaya si le ha ido bien.

Luciano Tantos tiene la particularidad que tiene los pibes criados en un barrio. Charla amena, distendida y acompañada de mate. En ese clima pudimos charlar con él arrancando del porqué había elegido el básquetbol como deporte:

-De familia. Mi vieja jugaba, mis tíos y mis hermanos, tanto mi hermano como mi hermana, también. Yo más que nada creo que siempre seguí los pasos de mi hermano, siempre me gustó. Él usaba un número y yo el mismo, como que siempre hubo esa cosa de seguirlo. Soy el del medio, mi hermano me lleva 5 años y yo le llevo uno a mi hermana. Mi mamá y mi papá eran dirigentes del club de barrio donde yo arranqué, que fue donde realmente inicié mi carrera en el básquet, en el club Moreno de Quilmes. Y fue lindo, se vivieron muchas cosas, pero más que nada yo arranqué, aparte de que me gustaba, fue para seguir los pasos de mi hermano.

-¿Hasta qué edad estuviste en Moreno de Quilmes?
-Arranqué a los 3 años y medio y estuve hasta los 10.

-¿Qué podés recordar, alguna anécdota o algo divertido de lo que te pasó en ese proceso?
-Recuerdos de chico muchos no me acuerdo, pero sí he visto videos de cuando jugaba cuando arranqué y demás. Cuando empecé yo jugaba con mi hermano en pre mini y a él le gustaba que yo hiciera cosas, entonces me pedia que me quedara abajo del aro donde atacábamos, él defendía junto con el resto de los chicos y cuando recuperaban la pelota, me la revoleaban para que yo anotara. Todos me dicen que me quedaba haciendo vueltas carnero, piruetas y ese tipo de cosas. Esto habrá sido a los 4 ó 5 años, muy chico, pero el amor por el básquet siempre estuvo.

¿Te quedaron amigos de esa época?
Sí, varios, aparte son amigos del barrio, tengo fotos de amigos con los que jugaba que es al día de hoy que vamos, nos juntamos y vamos al club a tirar al aro o nos juntamos afuera del club también.

-Hasta los 10 estuviste en Moreno, ¿y después?
-Me fui a Boca, ahí estuve 8 años.

-¿Por qué se dio ese cambio?
-Porque mi hermano, justamente, había ido en infantiles a Boca y yo lo iba a ver entrenar, lo seguía siempre. Como dije siempre, mi hermano era el modelo a seguir, fue siempre mi ídolo, y cuando lo iba a ver entrenar, yo me ponía a tirar atrás, en una canchita que había, y me vio el entrenador y me dijo si quería ir a entrenar con las categorías iniciales en Boca. Entonces un día probé, mis papás me llevaron y ahí arranqué.

-Tu experiencia en el Encuentro Argentino de Mini, ¿fue con Moreno o con Boca?
-Fue con los dos clubes y participé en varios además. Fácil deben haber sido 8 encuentros que tuve, entre los 4 y los 12 años. Si yo no iba a la casa de alguien por el encuentro, iba por mi hermano, nos metían a los dos juntos porque era como que me costaba soltarlo a él, y la mayoría de las veces, cuando nos tocaba hacer los mini encuentros, la familia que nos alojaba, nos alojaba a los dos juntos. No es que yo iba a una casa y él a otra. Con Boca tuve 3 ó 4 y el resto fueron con Moreno.

Lucho y el hermano

-¿Hay algún Encuentro que recuerdes en particular?
-Hay varios… he ido a la cancha de Ferro, donde hoy me toca jugar, he ido a la cancha de San Lorenzo, a la de Quilmes… hay varios.

-Y después en Boca ya te tocó la parte formativa…
-Si, después ya empecé con las formativas. Justamente era monitor también, y participaba desde otro ángulo en los mini encuentros, como monitor de los más chicos, siendo infantil o cadete. Para mí fue una etapa muy linda y agradable que viví.

-Te llevaste amigos de Moreno de Quilmes, ¿hay alguno que te hayas llevado de tu etapa en Boca?
-Que hayan seguido y que les esté yendo muy bien, arranqué ya en la etapa de cadetes a compartir con ellos. Pero del equipo que más me acuerdo es el de juveniles, que hoy en día dos o tres no estarán jugando profesionalmente, era un equipo con el que ganamos la Liga Juvenil, le ganamos la final a Peñarol de Mar del Plata, donde jugaba el Negrito Lauría, entre otros. Estaba Federico Aguerre, Martín Miner, Rodrigo Sánchez, Juancho Orellano, Fabián Ramírez Barrios, Elnes Bulling, Maxi Tabieres… era un equipo bastante completo en todas las líneas, era un lindo equipo. El entrenador era Ronaldo Córdoba, para mí hoy en día es uno de los mejores entrenadores que tuve y de los que más me enseñaron.

-Boca tiene esa particularidad, lo que es trabajar muy bien la base…
-Sí, la verdad que no me puedo quejar, lo tuve a Pablo Valero desde los 10 hasta los 14, más o menos, asimismo los monitores de ese momento, que ahora están como entrenadores, Juan Pablo Fernández es uno de los principales en las inferiores de Boca. Le dan mucha importancia al tema de las inferiores. Reclutando jugadores también, pero Ronaldo fue el que tuve en la parte más linda y más dura también, donde más tuve que aprender o pegar el salto para ver si realmente estaba para jugar a nivel profesional o no, que fue esa etapa de cadetes y juveniles que después se pasa a jugar profesional o morís en la primera de Capital y quedaste ahí. Gracias a Ronaldo yo pegué el salto y me fui a jugar el TNA directamente, desde mi último año de juvenil. Creo que fue consecuencia también del esfuerzo hecho. Ir al colegio a la mañana, salir del mismo  alas 13, correr a casa, picar algo y volar para Boca porque entrenábamos de 15 a 19 horas. Volvía a casa cerca de las 10 de la noche. No me arrepiento, al contrario. Creo que gracias a ello tuve chances en el TNA y de ahí poder ir creciendo.

Lucho abanderado

-Hablando de todo el trayecto de formativas, si vos tuvieras que decirle a los chicos, o a un chico que te pregunta, ¿qué es el mini básquet, en qué te ayuda y qué cosas te da?
-¿Qué te da el mini básquet? Lo que te dicen todos los entrenadores cuando arrancás, es para divertirse, para hacer amistades y para ir mirando qué es lo que querés, si realmente querés ser un jugador de básquet o lo hacés por hobbie. Uno lo siente, y si te entrenás, llegás, pero tenés que arrancar de chico. Tal vez no sea tan competitivo, sino más para divertirse, como dije antes, pero ya te das cuenta en qué nivel uno quiere estar, si lo vas a hacer para divertirte un rato con tus amigos o lo vas a hacer para que sea una fuente de trabajo el día de mañana.

-Pero es clave para lo que es la primera etapa formativa…
-Seguro, para mí, la enseñanza que dan en esa edad es lo que plasma uno cuando crece. Es lo que te ayuda a ser consciente de lo que podés llegar a lograr y a dónde podés llegar.

-¿En qué club debutaste en el TNA?
-En Alma Juniors de Esperanza.